Aquello tan humano de «es de bien nacido el ser agradecido» se extiende también a los animales y con frecuencia vamos observando que saben dar muestra de ello cada vez que los humanos nos comportamos con sensibilidad y amor en determinados casos. Una prueba de ello es el entrañable vídeo que os dejamos más abajo y que habla por sí solo de agradecimiento y de amistad, sin que el paso del tiempo sea capaz de borrarlo.

Ese reencuentro de amigos, después de haber transcurrido un tiempo de ausencia, puede hacernos brotar lágrimas al contemplarlo por la ternura que conlleva, sobre todo por tratarse de diferentes especies de mamíferos y por ser «fieros leones» y personas excelentes los protagonistas. Pienso que sobre todo debería servirnos de lección para hacer que muchos de los que llamamos «seres humanos» aprendieran de una vez por todas que los animales están llenos de sentimientos y que no solo a nosotros nos ha sido dada esa particularidad emocional como un privilegio único de la naturaleza.